Tras más de una década de conflicto con la hotelería tradicional, los sectores público y privado avanzan a paso firme en la búsqueda de un acuerdo para incorporar a Airbnb a la oferta formal. El tema ya se instaló con fuerza en las reuniones del CFT y esperan que haya una resolución en el corto plazo.

El conflicto entre Airbnb y los hoteleros tiene tantos matices como años de duración. Tras más de una década de quejas y enfrentamientos entre los alojamientos tradicionales y una plataforma digital que crece a pasos agigantados a nivel mundial, los sectores público y privado parecen estar cerca de llegar a un acuerdo para incorporarla a la oferta hotelera formal. Si bien el tema ya estaba instalado hace rato, varios funcionarios vinculados al turismo y otros referentes de la actividad aseguraron, en diálogo con Rèport, que se podría encontrar una solución al problema “en el corto plazo”.
Se cumplieron varios meses desde que se conformó una mesa de trabajo entre la Secretaría de Turismo de la Nación, la AHT y Fehgra, con el único objetivo de hallar una salida de esta situación. Sin embargo, hace poco tiempo también se sumaron los ministros, secretarios y presidentes de los entes de turismo de todo el país, nucleados en el Consejo Federal de Turismo, que paralelamente conformó una comisión de alojamientos informales para darle un tratamiento más serio al asunto. Así lo adelantó el presidente del CFT, José María Arrúa, ante este medio: “Es un año difícil, marcado por la agenda electoral en muchas provincias, pero estamos trabajando con la CAT y con la Fehgra para ver cómo podemos incluir a Airbnb. Es algo que se viene y que ya está consolidado en el mundo. Hay un tema legal que debemos tratar”.
La clave para entender la confianza que reina en el sector es la combinación que se da actualmente entre “voluntad política” y “definición”. Según Aldo Elías, presidente de la CAT y uno de los máximos referentes del rubro, la regulación de la plataforma estaría próxima a concretarse: “Esto se puede lograr en el corto plazo. En primer lugar, porque no es algo que surgió ayer. A esta altura, las autoridades deberían tener alguna decisión tomada al respecto. Hay una línea que todos están entendiendo, incluido el sector público. Por eso están proponiendo algún tipo de acuerdo para que puedan coexistir estas dos modalidades. Creo que le vamos a encontrar una solución. Hay voluntad, lo que hace falta ahora es decisión. Nos estamos sentando y lo intentamos, pero en algún momento tiene que haber una definición”.
Por su parte, Federico Posadas, ministro de Cultura y Turismo de Jujuy, le confió a este semanario que la cuestión está muy instalada en las reuniones del CFT: “Hay un reconocimiento general de que esta tendencia es mundial, de que hay que asociarse a la plataforma y hasta sumar a los hoteleros. Hoy Airbnb es una realidad a nivel mundial y muchos turistas definen el destino en función de si hay alojamiento registrado en ese sitio. No podemos ir en contra de eso”. Y reflexionó: “Los distritos que más posibilidades tenemos de firmar convenios con Airbnb somos los que menos fuerza hotelera poseemos, porque el lobby corporativo frena esa posibilidad”. En tanto, Luis Castelli, presidente del Instituto Fueguino de Turismo, fue en la misma línea y aseguró estar convencido de que la regulación comenzará a replicarse en las provincias argentinas en breve.

Dos casos modelo
Tierra del Fuego y Jujuy son las únicas dos provincias del país que dieron el primer paso en formalizar la actividad irregular de Airbnb. De hecho, esos dos ejemplos están siendo utilizados como modelos en las reuniones del CFT, con el objetivo de replicarlos en todo el territorio. El distrito más austral decidió emitir un decreto de casas y departamentos de alquiler temporario para que puedan habilitarse. Una vez formalizados, comienzan a abonar impuestos, así como los servicios de luz, gas y obras sanitarias con tarifas comerciales y no de hogar. “Este tema nos preocupa desde el inicio de nuestra gestión y fuimos de los primeros en abordarlo”, aseguró Castelli.
Jujuy, por su parte, firmó un acuerdo con la plataforma para sumar a los alojamientos a un registro a cambio de recibir información que permita regular la calidad del servicio. “Tenemos datos de todos los espacios activos en el sitio. Hay cantidad de camas y niveles de ocupación, información de los datos estadísticos de la empresa con respecto a huéspedes, reseñas y otros temas. También aplicamos los tributos provinciales a todos los hosts”, manifestó Posadas.

¿Cuál es la salida?
Hay algo en lo que todos coinciden: llegó la hora de dar por terminada la oferta ilegal de Airbnb en Argentina. Por eso, no es casualidad que en los últimos meses se hayan acelerado las gestiones para alcanzar un acuerdo. Sin embargo, ¿desde dónde debe avanzar la norma y qué aspectos tendrá que modificar la plataforma para continuar su actividad en igualdad de condiciones? Tanto empresarios como funcionarios afirman que la prohibición o el castigo resultan absurdos e imposibles de practicar.
“No hay ningún motivo para que un hotel pague los impuestos que paga y para que tenga todos los controles de seguridad e higiene que tiene, porque después te ponen al lado un edificio de departamentos de alquiler que nadie regula”, afirmó Elías. Además, sostuvo que “lo más sensato es aflojar la presión hacia la hotelería formal para llegar a un punto de equilibrio que sirva”. A su vez se quejó de la gran cantidad de medidas de higiene y seguridad a la que los someten: “Lo único que logran es complicar nuestra operatoria. Está muy bien que se apliquen, pero no se ve que ocurran tantas desgracias en el otro ámbito, que ni se preocupan en fiscalizar. Por eso, no veo por qué deberían excederse en el control de un lado y liberarlo en el otro”.
Por último, Castelli explicó que la solución al problema pasa por aplicarles controles de seguridad y por lograr la equidad impositiva en relación a otros establecimientos que abonan tasas y generan empleos formales. “Son las dos variables más importantes a considerar y son imprescindibles en la regulación de esta situación”, finalizó.